Después de todo lo que he vivido, entendí que he cometido errores y en muchas ocasiones no supe como actuar. Como cualquiera he lastimado sin querer ,desde mis propias heridas pero nunca desde la maldad.
-Desconocido.
Hoy abrazo mis errores sin excusas porque reconocerlos es un acto de amor propio y de crecimiento.
Me equivoco, si, y a veces me pesa pero mis errores me importan, me duelen y me enseñan.
Camino con la tranquilidad de que no soy una mala persona que mi corazón es bueno y que siempre trato de hacer lo mejor, aun cuando no siempre lo logro .
Equivocarse es parte de la vida.
Aprender, sanar y seguir creciendo es una elección diaria que muchos hacemos, incluso cuando duele.

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